Según la Organización Mundial de la Salud, la pre – adolescencia empieza a los 10 años y la adolescencia propiamente dicha a partir de los 12 años hasta los 19 años, aproximadamente.
En esta etapa existen comportamientos que son esperables y saludables que sucedan como por ejemplo:
- Búsqueda de sí mismo y de la identidad.
- Tendencia grupal (a estar con sus grupos de pares, amigos y amigas).
- Son influenciable por sus grupos de pares. Son importantes para ellos/as.
- Adaptación a las normas de sus amigos y amigas, en cuanto a conductas, vestuario, lugares a donde ir, etc.
- Dificultad para ubicarse temporalmente.
- Separación progresiva de los padres y madres.
- Paulatina independencia en sus accionar.
- Crecimiento físico (estatura y apariencia de adultx).
- Maduración sexual y aprendizaje de las reglas que lo regulan.
- Constante cambios de humor y del estado de ánimo. Sientan de forma más intensa.
- Frustración y angustia cuando aparece alguna dificultad en el logro de sus metas.
- Crisis religiosas.
También existen comportamientos a los cuales hay que estar alertas, porque son esperables que sucedan en esta etapa de la vida pero suelen agravarse con el paso del tiempo si no se hace nada al respecto; estos comportamientos son:
- Consumo de sustancias, legales e ilegales (uso o abuso).
- Consumo excesivo de pantallas y/o juegos de apuestas.
- Violencia.
- Mentiras.
- Embarazo adolescente.
- Accidentes no intencionales.
- Autolesiones.
- Actitudes e ideación suicida.
- Retiros voluntarios del hogar.
- Fracaso en el aprendizaje escolar.
- Introversión, desgano, abulia (falta de voluntad).
- Crisis frecuentes de malestar, ira y/o agresión.
- Cambios significativos en hábitos de sueño y/o alimenticios.
Si tu hijo o hija es adolescente y está teniendo estos comportamientos, ¡tranquilo! ¡tranquila! que son comportamientos esperables que sucedan en esta etapa, pero ATENCIÓN si tu hijo o hija está teniendo conductas que pongan en riesgo su salud o de terceros, ahí es momento de accionar, ocuparse y/o buscar ayuda profesional en caso que sea necesario y acompañarlo/a en el proceso.
Además de los comportamientos antes mencionados, es importante destacar que la conducta humana está determinada en gran parte, por las influencias ambientales es decir por el contexto de los y las adolescentes (familia, amigos, escuela, clubes deportivos, actividades recreativas, etc.).
Por eso, a pesar de ser una etapa por la que pasamos todas las personas sin excepción, cada proceso adolescente es particular, debido a su vivencia personal y al contexto en el que están inmersos y las personas que los/las acompañan.
Esta etapa es la segunda gran ventana de oportunidad, para formar adultos/as saludables, independientes y socialmente adaptados/as; funciones que se inician en la infancia, pero se completan y fijan en la adolescencia.
Una etapa a veces difícil y complicada para los padres y madres, y mismos/as adolescentes, pero con seguridad te digo que con acompañamiento, límites saludables, comunicación asertiva y negociaciones es posible tener un vínculo más tranquilo y agradable.
En próximos artículos hablaremos sobre qué puedes hacer para tener un vínculo más tranquilo y agradable con tu hijo/hija adolescente.